
La economía global transita en la actualidad por un periodo de fluctuaciones y turbulencias que han derivado en escenarios de devaluaciones, inflaciones, incrementos de precios de materias primas y otros efectos que son producto de diversas circunstancias, algunas de ellas correlacionadas entre sí: los coletazos que aún se sienten de la pandemia por covid-19, el conflicto entre Rusia y Ucrania, la crisis de los contenedores en los puertos logísticos, entre otros factores externos e internos, según cada mercado.
El Fondo Monetario Internacional les atribuye la desaceleración que está ocurriendo con el crecimiento económico mundial en 2022. Este organismo estima que este pasará del 6,1 % estimado para 2021 a 3,6 % en 2022 y 2023, “es decir, 0,8 y 0,2 puntos porcentuales en 2022 y 2023 que lo previsto en enero. Más allá de 2023, el crecimiento mundial disminuiría a alrededor de 3,3 % a mediano plazo “, señaló.
Frente a estas proyecciones, muchas personas y empresas buscan la manera de proteger sus recursos en refugios que les brinden seguridad y rentabilidad. Una de esas alternativas es el venture capital o la inversión en startups y emprendimientos, señala Alejandro Gutiérrez, cofundador de LinkU Ventures.
En su concepto, las empresas de este tipo que tienen las condiciones adecuadas, que están constituida en jurisdicciones amigables desde el punto de vista tributario y en economías con monedas estables y sin fluctuaciones considerables en sus mercados, se convierten en una gran oportunidad de hacer una inversión de capital de riesgo y tener un refugio ante posibles recesiones.

Recomendaciones para el inversionista
Alejandro Gutiérrez, de LinkU Ventures, afirma que en escenarios como el actual, el inversionista de venture capital debe tener una diversificación de su portafolio dentro de los esquemas de riesgo. Así como puede realizar inversiones de bajo riesgo, cuya expectativa de ganancia es menor, al invertir en startups tiene la posibilidad de multiplicar sus ganancias de manera exponencial, teniendo en cuenta el nivel de escalamiento que estas compañías pueden alcanzar en un periodo corto, de tres a cinco años o, en ocasiones, incluso menos.
Un caso icónico fue el del Fondo Accel Partners, fondo de private equity que en 2005 invirtió USD 12 millones en el 10 % de las acciones de Facebook, cuando esta red aún estaba en su etapa temprana, y al cabo de un tiempo, cuando la empresa salió a cotizar en bolsa, vendió parte de ese porcentaje por 247 veces el valor que había invertido.
Los inversionistas tienen muchas oportunidades para aprovechar, en particular en Latinoamérica, un territorio que Gutiérrez considera “fértil” para la creación de emprendimientos, debido a que aún su población tiene muchas necesidades que pueden ser atendidas por estas empresas.
También está el hecho de que las inversiones de venture capital en emprendimientos en etapas tempranas pasan por un buen momento. De acuerdo con Crunchbase, si bien en mayo de 2022 la inversión global de este tipo fue de USD 39.000 millones (muy inferior a los USD 45.000 millones de abril de este año y casi la mitad de los USD 70.000 millones de noviembre de 2021, el mejor mes desde 2020), la financiación de startups en early stage o etapas iniciales fue de USD 3.1 mil millones, y creció un 11 % en mayo de 2022 respecto al promedio mensual registrado durante todo 2021, que fue de USD 2,8 mil millones.
Para identificar una startup en la cual se pueda invertir por su potencial para crecer, consolidarse y escalar en el mercado, Alejandro Gutiérrez afirma que hay algunas variables a considerar: que resuelvan problemas reales en el mercado; que muchas personas tengan necesidad de resolver ese problema (es decir, que el tamaño de ese mercado sea significativo y que permita proyectar un crecimiento) y que estén dispuesto a pagar por ello; y que haya un equipo con las suficientes habilidades y competencias para desarrollarlo.
Una inversión de alto riesgo, pero con muchas oportunidades de multiplicarla si se hace con la empresa indicada.

Alejandro Gutiérrez, LinkU Ventures

